Que puede ser un factor de paz.
“Los ingenieros no comprenden el mundo y los economistas son los que siembran las guerras”, explica.
El internacionalista que habitaba en Debray, el de un mundo abierto y sin barreras, se revolvió en la silla.
El fanatismo religioso no tiene fronteras, el imperialismo político no tiene fronteras, el capitalismo financiero no tiene fronteras”.
“Volví a ser un reformista cuando regresé a Europa porque la lucha armada aquí no puede ser otra cosa que una provocación policial”, dice, y se ríe.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/06/13/actualidad/1465842268_604818.html
