Sección 22 bloquea crucero del aeropuerto y planta de Pemex en segundo día de paro indefinido
La CNTE intensificó sus acciones de presión en Oaxaca, mientras mantiene su exigencia de respuestas a demandas estatales y federales.
La Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) intensificó este martes sus acciones de presión al bloquear el crucero del Aeropuerto Internacional de Oaxaca y realizar protestas en los accesos a la planta de Pemex, en el segundo día de su paro laboral indefinido.
Los acuerdos fueron confirmados por el magisterio al término de su asamblea estatal, celebrada la noche del lunes, en respuesta a lo que consideran una falta de voluntad política de los gobiernos federal y estatal para atender su pliego de demandas.
En el aeropuerto, el gremio cerró el crucero que da acceso a las instalaciones, mientras que en la planta de Pemex los docentes apostaron contingentes en los accesos para impedir la entrada de vehículos, con afectaciones a la ciudadanía y a las operaciones en ambos puntos.
La secretaria general de la Sección 22, Yenni Aracely Pérez Martínez, justificó la escalada de acciones ante la ausencia de respuestas concretas a las exigencias del sindicato, y denunció las agresiones que sufrieron maestras y maestros durante su primer día de plantón en la Ciudad de México.
“Lejos queda el discurso de que el gobierno es distinto y no reprime al pueblo”.
Pérez Martínez subrayó que el movimiento magisterial oaxaqueño ha resistido a gobiernos del PRI, del PAN y ahora de Morena, “quienes utilizan las mismas prácticas de represión”.
El paro indefinido arrancó formalmente el lunes 25 de mayo bajo un esquema en el que el 80 por ciento de la base sindical permanece en Oaxaca realizando protestas locales, mientras el 20 por ciento restante se moviliza en la capital del país.
La medida afecta a más de 800 mil estudiantes de educación básica en los 570 municipios del estado, al paralizarse alrededor de 13 mil escuelas.
El pliego de demandas de la Sección 22 incluye exigencias tanto de orden estatal como nacional.
En el plano local, el sindicato reclama la recuperación del control administrativo del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), el restablecimiento de la bilateralidad normativa y el reconocimiento del Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO).
A nivel federal, exigen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la derogación de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), un incremento salarial de 100 por ciento y mejores condiciones laborales y de pensiones.
El magisterio tiene previsto sumarse al paro nacional convocado por la CNTE para el 1 de junio, en el que participarán secciones de todo el país con exigencias similares en torno a las reformas al sistema de pensiones y a la política educativa vigente.
Análisis
La intensificación de las protestas de la Sección 22 coloca al gobierno estatal y federal frente a un conflicto de alto costo político y social. El bloqueo de puntos estratégicos como el aeropuerto y Pemex busca elevar la presión pública, pero también amplifica las afectaciones a terceros.
El paro indefinido tiene dos capas: una demanda histórica del magisterio oaxaqueño por control educativo local y una agenda nacional vinculada a pensiones, carrera magisterial y salarios. Esa combinación vuelve más difícil una salida rápida, porque las respuestas dependen de distintos niveles de gobierno.
La afectación a más de 800 mil estudiantes introduce un elemento crítico. Cada día de suspensión educativa acumula costos que no siempre son visibles de inmediato, pero que golpean principalmente a niñas, niños y familias con menos margen para recuperar clases o acceder a alternativas.
La ruta de solución requerirá algo más que mesas declarativas: compromisos verificables, calendario de cumplimiento y claridad sobre qué demandas pueden atenderse en Oaxaca y cuáles requieren negociación federal.
El abogado del diablo
Desde otra perspectiva, el magisterio podría sostener que las acciones disruptivas son el único mecanismo que históricamente ha obligado a los gobiernos a instalar mesas y atender demandas que, de otro modo, permanecen archivadas.
También podría argumentar que el paro no surge de un capricho, sino de una acumulación de inconformidades: pensiones, derechos laborales, control administrativo, condiciones educativas y rechazo a políticas federales que consideran lesivas.
Sin embargo, ese argumento enfrenta un límite: el derecho a la protesta convive con los derechos de estudiantes, familias, usuarios del aeropuerto, trabajadores y ciudadanía que dependen de servicios bloqueados.
La pregunta central será si la Sección 22 logra convertir la presión en negociación efectiva sin profundizar el desgaste social que históricamente acompaña sus jornadas de movilización.
