Las ondas gravitacionales son ondulaciones que provienen de distintas regiones del cosmos y son producidas por el desplazamiento o perturbaciones de los objetos celestes.
La demostración de su existencia confirmaría la imagen del universo propuesta en 1915 por Albert Einstein en su teoría de la relatividad general.
También, a diferencia de Newton, quien preveía que dos objetos en el espacio podrían permanecer indefinidamente girando uno alrededor del otro, Einstein postula una reducción gradual de las órbitas entre dos cuerpos, lo que se acompaña de la liberación de energía en forma de ondas gravitacionales, las cuales se desplazan por todo el universo.
De acuerdo con ésta, el espacio (con tres dimensiones) y el tiempo están entrelazados formando un tejido de cuatro dimensiones llamado espacio-tiempo , el cual no es plano, sino que se curva ante la presencia de materia (como cuando alguien se sienta en una cama suave).
Siento decepcionar a algunos lectores, pero el título de este artículo no se refiere para nada a la actual visita del Papa a México, aunque debo confesar que el caos vial que provocó en la capital me permitió quedarme en casa enclaustrado el fin de semana y sorprenderme cada día más con el anuncio de lo que parece ser el primer registro directo de las ondas gravitacionales.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/16/opinion/a03a1cie
