El ser sonero lo trae uno de nacimiento.
Un sonero que se considere como tal debe respetar la clave , decía.
Melón vivió en y para el son cubano, estableciendo hasta el día de su muerte una lucha férrea y tenaz en su defensa.
Lo recuerdo terco y altanero a la hora de hablar del son, y un enorme cantante en las tarimas y obligadas grabaciones discográficas.
Siendo un chamaco se enroló en el ambiente musical de los años 40; época de rumberas, tamboreros afrocubanos y grandes orquestas con sabor antillano.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/25/opinion/a11o1esp
