De vuelta a casa por la noche, le entregó a su madre una grabación en la que el padre admite los abusos sexuales que ella venía denunciando desde hace dos años.
La madre ha denunciado ahora la conversación en la que el padre admite los abusos.
—“No, si ella no se refiere a eso, si yo sé a lo que se refiere”, aclara el padre.
La historia de María, que no se llama María, ilustra el laberinto burocrático y judicial por el que a menudo tienen que pasar los pequeños que denuncian abusos de sus padres.
Luego fue contando que su padre le hacía “cosquillas” en los genitales y que a ella no le gustaba.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/07/05/actualidad/1467731082_362543.html
