La misión es que profanen el féretro de Xin Xin y crucen la ciudad para depositarlo en un barco que viaja al pueblo natal del muerto.
“Estuve cuatro meses armando la preproducción”, cuenta Andrizzi a EL PAÍS.
Es el tema siempre presente en Una novia en Shangai, el cuarto largometraje del director argentino Mauro Andrizzi (debutó con Mono, en 2007).
Hay muy pocas cosas en común entre China y Argentina, pero hay una a la que ninguna cultura puede escapar: la muerte.
Una novia en Shangai cuenta la historia de dos estafadores callejeros a los que los asalta un delirio místico: en un derruido hotel de pasajeros se les aparece el espíritu de un hombre que mantuvo un amor prohibido con Xin Xin.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/29/actualidad/1475180928_137536.html
