Saulo Chávez, delegado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Por Horacio Corro Espinosa

Más que una persona preparada, actúas como un pelafustán que mira a sus oponentes a nivel de piso.

El 14 de este mes se te ocurrió, Saulo Chávez Alvarado, delegado en Oaxaca de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), patear parejo a los periodistas de Oaxaca. No solo te fuiste contra quien descubrió tu tranza, sino hasta con los que retuitearon la investigación de la columnista María de los Ángeles Nivón.

Pusiste a tus troles a agredir a toda aquella persona que vio con agrado el descubrimiento de tus entrañas.

Pobre de ti, Saulo. Nos exhibiste a todos los periodistas oaxaqueños con el mismo rasero. En los 10 tuits que publicaste en tu cuenta, aseguras que “1) No les daré ni un solo peso d @CDI_mx x sus actividades pseudoperiodísticas. Es dinero público y NO ha sido mi forma de conducirme NUNCA.” Es cierto, tienes mucha razón, Saulo, el dinero público no debes utilizarlo para que los periodistas carguen los inciensos a tu paso; pero entonces, ¿cuánto pagaste a tus troles para que salieran en tu defensa y ridiculizaran y agredieran a todo aquel que compartió la columna de Nivón?

¿Dónde está tu inteligencia, dónde tu sabiduría, delegado Saulo? No dudo, que hayas apantallado a Nuvia Mayorga Delgado, Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, con tu curriculum, y por eso te haya otorgado la responsabilidad en Oaxaca, pero en realidad, tu corazón está bien lejos de ser un auténtico oaxaqueño. Si tratas a los periodistas oaxaqueños como los tratas, entonces, ¿cómo verás a los oaxaqueños que apenas se defienden?

Qué bueno que a casi siete meses de que llegaste al cargo, nos hayas hecho entender lo que significa el arribismo de los logreros, el ventajismo de los oportunistas, de esos seres pequeñajos que, al no conformarse con lo que tiene, se obsesiona por tener más. Me enfureces y me repugnas porque siendo oaxaqueño no eres oaxaqueño.

Una vez arriba, señor delegado de la CDI, te viniste a revelar como son todos los mediocres, que con un trozo de poder mostraste lo que eres: prepotente, soberbio, absurdo.

Contra la columna que verdaderamente fue estridente, ejerciste tu mando y reafirmaste tu sentimiento para golpear en venganza de lo descubierto. Tus entrañas quedaron manifiestas, propias de la insignificancia al someter a una corte de incondicionales que se vieron forzados a obedecerla porque se trataba de acabar con los periodistas oaxaqueños en defensa tuya.

No cabe duda que tienes poder, económico también, que utilizaste para pagar, pero también puede ser, que hayas forzado a tus trabajadores a tuitear. Un mediocre con poder constituye una plaga en el mundo en que vive; y lo dicho: me repugnas delegado.

Fuiste exhibido con 120 mil pesos para tu casa familiar en Ixtepec por los daños provocados por el sismo, cuando a esa casa no le pasó nada, mientras muchas familias no fueron tomados en cuenta. En uno de tus tuiters, dices que sí, y que por ese daño a tu octagenaria madre le dieron 15 mil.

¡Lo que hace un retazo de influencia! No cabe duda que llega a obscurecer al desdichado que no está preparado para ejercer el cargo. No cabe duda que la prudencia no es cualidad de los insensatos.

Me repugnas delegado.

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