Diana MANZO/ Corresponsal 

JUCHITÁN, Oax., (#página3.mx).- No hay un solo día que no realice activismo: lo hace desde su computadora a través de las redes sociales, otras veces realizando pruebas de sangre y también dando talleres de concientización, Prevención del VIH-SIDA, sobre las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), o el uso adecuado del condón.

No ha sido una tarea fácil para Joselin Vásquez García, activista muxhe (transgénero) de origen zapoteca.

Desde hace ocho años lucha incansablemente, no con dinero sino con fuerza de voluntad para que este mal no se extienda y se propague entre  su gente y su pueblo del Istmo de Tehuantepec.

En su camino de lucha se incorporó a la organización social “Gunaxhii Guendanabani” que en castellano significa “Ama la vida”, en donde ha roto los estigmas y la discriminación por su género, pues -confiesa- todavía vive ráfagas de homofobia y transfobia.

Entra a las aulas, a las oficinas y también al mercado y a centros de diversión. Ha participado en conferencias sobre la prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual, un tema que parece trillado pero que aún vigente, pues las cifras colocan al Istmo de Tehuantepec como la segunda región con más casos en la entidad oaxaqueña.

Oaxaca ocupa el sexto lugar a nivel nacional en cuanto a mortalidad por SIDA. Entre 2010 y la primera mitad de 2011 se reportaron 16 casos nuevos de VIH/SIDA en niñas, niños y adolescentes menores de 14 años en el estado.

Según datos del Sistema de Monitoreo de Derechos de la Niñez y Adolescencia en Oaxaca, la prevalencia de VIH/SIDA en niñas, niños y adolescentes de 0 a 19 años de edad es de 1.19% e igual que en el resto del país, esta problemática presenta dos facetas: la transmisión del padecimiento por vía vertical en la etapa perinatal y la transmisión sexual en la adolescencia a consecuencia de prácticas de riesgo.

En Oaxaca, muchas mujeres no tienen acceso a la prueba de forma rutinaria y de esta forma se vulneran sus derechos y por tanto del bebé.

Pero existe una alarma aún mayor: el caso de las infecciones entre adolescentes por relaciones sexuales sin protección, y la región del Istmo de Tehuantepec ocupa el segundo lugar.

La cabellera larga y rubia  de Joselin es imponente así, como su gruesa figura pero que no por ello deja de ser encantadora; es imposible no hacerlo, sus expresiones femeninas siempre la acompañan, habla con propiedad y siempre agradable, por lo que en sus reuniones maneja una charla amena y de fácil interpretación que ha logrado muchos avances y que ha hecho  que las y los jóvenes la escuchen y se concienticen del tema.

“El activismo es comunitario, algunas veces platicamos con mujeres de las secciones más pobres de Juchitán. Les hablamos en zapoteco -que es nuestra lengua materna-, no podemos desprendernos de lo que son nuestros mitos y realidades.

“Nos llevamos la sorpresa que no saben qué es un condón y mucho menos utilizarlo, por eso es que caminamos casa por casa y recorremos los centros educativos. Si la mamá no conoce el condón menos el hijo sabrá sobre sexualidad y prevención, todo esto es una cadenita, si no lo detenemos las cifras serán mayores”, expresó.

En comparación con el promedio nacional, las y los adolescentes de Oaxaca tienen un menor conocimiento de los métodos anticonceptivos. Aproximadamente 55% de las y los adolescentes reportó no haber utilizado condón en su primera relación sexual.

Para la  activista  de origen zapoteca, los 365 días del año los considera  “1 de diciembre”, fecha en que se conmemora el Día Mundial de lucha contra el VIH-SIDA, porque “la prevención debe ser diaria y en todos lados”.

Gunaxhii Guendanabani, una de las asociaciones civiles con mayor antigüedad y activismo en la prevención del VIH en el Istmo de Tehuantepec y Oaxaca, también maneja relaciones con otras organizaciones como Fuga Espacio Alternativo, Creativas, Colectivo Sol, Letra S, Mexfam, Coesida y Censida con quienes ha realizado proyectos.

A la par con el activismo que realiza durante las mañanas y tardes, Joselin también es trabajadora sexual. Durante 15 años trabajó de noche pero la delincuencia y alto grado de violencia que se vive en su natal Juchitán la ha obligado a cambiar la modalidad, ahora todo es por cita previa.

Practicar el sexo-servicio y ser activista no es nada fácil socialmente hablando, pero cuando lo ejerces por responsabilidad la historia cambia, mucha gente me ha conocido y me respeta, antes viví mucha discriminación, actualmente es menos pero sigue habiendo, la gente todavía vive “el que dirán”, no los juzgo simplemente los respeto.

“Soy un ejemplo de la ignorancia que se vive en los pueblos, en pleno siglo XXI hace 15 años no sabía que era un condón y mucho menos cómo se usaba, hasta que un día conocí a las mujeres voluntarias y fundadoras de esta organización social Gunaxhii Guendanabani y al maestro Elí Bartolo y decidí apoyarlos”.

Repartía los volantes y trípticos hasta que un día me dijeron que me tocaba dar una charla a los jóvenes, temblé y me puse nerviosa, pero lo logré y desde entonces soy activista. Aquí no cobramos, todo es voluntario”, precisa.

En su caminar, Joselin ha entendido y puesto en práctica la diferencia entre el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Estar infectado con el VIH es haber estado expuesto al virus, pero no necesariamente se tiene que desarrollar la enfermedad, mientras que el SIDA es la enfermedad que puede llegar a desarrollarse y en donde el sistema inmunológico  queda susceptible a contraer otras enfermedades.

 

“Los jóvenes no saben cuál es la diferencia entre ambos conceptos, los jóvenes solo quieren disfrutar del sexo y sin condón, y es donde nosotros buscamos concientizarlos, no ha sido una tarea fácil porque los números nos indican nuevos contagios, los jóvenes siguen contagiándose y ese es nuestro reto, mi reto, por eso diario camino, hablo y escribo sobre el VIH-SIDA porque la meta de cero casos aún no lo conseguimos”, explicó.

Joselin no tiene descansos, ni domingos y festivos tampoco.

Actualmente, organizaciones sociales como “Vida Digna, Ciudadanía y Derechos Humanos”, Gunaxhii Guendanabani “Ama la Vida” y el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH impulsan la campaña  “Es de hombres probarse”, con la finalidad de detectar a tiempo los contagios de VIH en hombres que tienen relaciones con hombres.

La campaña “Es de hombres probarse” es una prueba para VIH de cuarta generación, lo último en tecnología para determinar si una persona está contagiada y en la cual funge como “acompañante”, que significa dar motivación y ayuda psicológica a los pacientes que resulten seropositivos.