ANTONIO MUNDACA / elmuromx.org 

TUXTEPEC, OAX.- El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) entra en la recta final para definir quien abanderara la coalición “Juntos Haremos historia” en Tuxtepec, teniendo como institución política alfil al Partido del Trabajo (PT) aparentemente desfondado con la salida del presidente municipal Fernando Bautista Dávila.

En los últimos días los lugartenientes locales de la Morenicidad han jugado sus cartas en la Ciudad de México para encaminar la postulación de la mujer que podría convertirse en la primera presidenta de Tuxtepec o en la gran derrotada del efecto AMLO.

Las dos cartas que llegan a la final de dicha candidatura son la Diputada Federal, Natalia Karina Barón Ortiz y la ex diputada local del desaparecido Distrito XVIII, Ángela Hernández Solís.

La UGOCP se come a Morena 

Karina Barón se ha movido a través del cacique de Morena en Oaxaca, Salomón Jara Cruz, para abrir fuego en las negociaciones apelando al premio de consolación que le debe Andrés Manuel López Obrador después de haber perdido la candidatura al Senado con Susana Harp, y ha utilizado la maquinaria de medios de comunicación comprometidos con su causa para atizar con el clásico madruguete y cargada de notas y declaraciones para postularla de facto y que aprendió en sus años mozos en el priismo cercano al ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz y José Murat.

Karina Barón ha usado el poder de su organización la Unión General Obrera Campesina y Popular (UGOCP) para movilizar a sus alfeñiques en Tuxtepec y en el estado. Ha puesto como puente entre los petistas nacionales y estatales al ex coordinador de diputados del PT y reciente incorporación de Morena, el diputado local Jesús Romero López.

En Tuxtepec -por instrucciones de Salomón Jara- se apoderó de Morena desde hace varios meses y ha financiado a los operadores de Jara Cruz inutilizados por falta de recursos económicos y de orden y revividos por el poder de la legisladora, presos de la lealtad de soldados hacia el candidato al Senado y ex aspirante al gobierno de Oaxaca, que les ha dado migajas, de nuevo, una y otra vez, al menos en el municipio hoy esperanzados en alcanzar su cuota de regidurías.

La ex diputada perredista ha propagado con cierta dosis de verdad en los últimos días su enfrentamiento contra Fernando Dávila, con quien caminó en los últimos meses la ciudad cuenqueña, amasando obras públicas con constructoras ligadas a su marido y sus incondicionales.

Ha dado el brinco a aspirar a ser presidenta de Tuxtepec ante lo que llaman al interior de su grupo “la alta traición” del actual munícipe, a quien Salomón Jara Cruz buscó imponer cinco regidurías para su tribu y la diputación local para uno de sus incondicionales, sin saber que Dávila -confiado su parcela política- también quería todas las posiciones para él y los suyos.

El concentrado de Karinistas incrustados en el gobierno de Dávila acusan en los pasillos al edil de no agradecerle que ellos lo ayudaron a ganar hace un año y a gobernar después, lo acusan de haber usado de pretexto la coyuntura de esas imposiciones de Jara Cruz para irse al Partido Revolucionario Institucional (PRI) o a su dedo chiquito el Partido Verde (PVEM) para cumplir una deuda que tenía con Alejandro Murat y lo han bautizado entre ellos con el mote de #LordTraición.

Mientras Karina Barón negociaba a nivel nacional su posible candidatura, a nivel regional el Síndico Procurador, Gabriel Reyes Bejines, ha entrado y salido de mesas negociando las posiciones que podrían ser útiles a la posible planilla Karinista y una candidatura a la diputación local huérfana de perfiles ganadores, ante la debacle de la doctora Laura Estrada Mauro, sacrificada por cuestiones de género y los intereses prioritarios de su partido.

Bejines se ha convertido -como aquel 6 de febrero de este año que se le grabó robando las urnas de la elección interna para buscar candidatos a la diputación federal donde iba incluida Antonia Hermida Mina, madrasta de Karina Barón– en la aplanadora de la disidencia local de Morena que por una parte reconocen el trabajo político de la legisladora de origen soyaltepecano y por otro lado temen que la UGOCP termine de comerse  la base social de Morena en Tuxtepec. Algo que solo parece cuestión de tiempo.

La mamá de Paco Niño, la fundadora de Morena

Cuando muchos al interior de Morena pensaban que tras la renuncia a la candidatura por parte de Fernando Dávila, el candidato a la Presidencia Municipal tuxtepecana sería Sergio Sánchez Fentanez, los petistas se movieron en dos frentes.

El coordinador del Partido del Trabajo (PT) en Oaxaca, Noé Doroteo Castillejos, se apersonó en Tuxtepec para negociar esa posibilidad y al mismo tiempo y el mismo día, Benjamín Robles Montoya se sentó en la capital oaxaqueña con Francisco Niño Hernández para ofrecer la posibilidad que él fuera la propuesta del PT en el municipio.

La posibilidad de que la candidatura de Niño Hernández fracturara a Morena y existiera un segundo escándalo tras las denuncias de imposición realizadas por Fernando Dávila se apaciguó con el plan de echar andar una estrategia jurídica de lineamientos legales del Instituto Nacional Electoral (INE) nunca antes discutida y la trampa de los derechos de reelección y de equidad.

Salomón Jara e Irma Juan Carlos había prometido no volver a hacer candidato a la presidencia tuxtepecana a Sánchez Fentanez, tras meses de enfrentamiento interno y echaron a andar la propuesta de “Candidata mujer”. Ellos tenían ( tienen)  como candidata a Karina Barón Ortiz.

Benjamín Robles, puenteado de nuevo con Paco Niño, pero imposibilitado para hacerlo candidato y distanciado con Karina Barón se negaba a cederle la candidatura a su ex protegida política a la que él hizo diputada federal por el PRD y había abandonado el barco y “el proyecto” cuando Robles Montoya se quedó con el PT tras la derrota electoral del 2016.

Entonces surgió el nombre de Ángela Hernández Solís, mamá de Paco Niño y amiga de batallas políticas en el sexenio de Gabino Cué con Benjamín Robles Montoya.

Su perfil en ese momento era el indicado: ex Diputada local, ex Presidenta de la Comisión Permanente Instructora del Congreso del Estado, ex militante del PRD y lopezobradorista desde el 2006, relegada de la vida pública en 2013 para dar paso al crecimiento político oficial de su hijo y con antecedentes de conciliadora en la clase política de Valles Centrales, ningún escándalo de corrupción, solo reprochable la lejanía de Tuxtepec durante su periodo legislativo y además esposa de Gustavo Bravo Ahuja, fundador de Morena en Oaxaca y amigo alejado por las circunstancias de AMLO.

La negociación para hacerla candidata se ha dado en la Ciudad de México. Benjamín Robles durante toda la semana pasada ha sido el impulsor de su candidatura y ha tenido la venia de tribus perredistas que ven en Ángela Hernández la posibilidad y excusa de irse a Morena, como ya lo hizo el ex coordinador de la bancada del PRD en el congreso oaxaqueño Carol Antonio Altamirano, por muchos años “dedo chiquito” de Amador Jara Cruz, hermano de Salomón Jara Cruz y líder vitalicio de la Unión Campesina Democrática (UCD) tribu a la que pertenece Paco Niño.

En los últimos dos videos que Robles Montoya ha subido a sus redes sociales el mensaje vedado lleva el nombre Ángela Hernández. En esos videos ha insistido en la honestidad y una planilla “que salvará Tuxtepec”, ¿la salvará de la UGOCP?, “una mujer que no será la que yo diga, o la que digan en Oaxaca o la Ciudad de México” ¿se anticipa a la intención de una posible imposición de Karina Barón desde el CEN de Morena?, “Una mujer que sí mantenga su palabra” ¿Karina Barón le cumplió a él esa palabra?, y al final “ uxtepec para los tuxtepecanos”, ¿Lo dice sabiendo que Karina Barón es originaria de Soyaltepec?, ¿se acuerdan de la frase que uso Paco Niño cuando compitió con Antonio Amaro en 2015, que era “ Un diputado de casa”?

Los mensajes de Benjamín Robles perfilaban hasta el viernes a Ángela Hernández como la candidata propuesta del PT a la que los morenos de base social ajenos al Karinismo y al Salomonismo podrían verse representados. Pero también el acuerdo de facto, la desbandada del PRD de Tuxtepec encabezado por Paco Niño para apuntalar a su mamá y alejarse públicamente de a quien ellos ven como posible candidato del frente PAN-PRD-MC, José Soto Martínez.

El factor Andy

El factor Tuxtepec habría llegado al escritorio de Andrés López Beltrán “Andy”, hijo del líder tabasqueño de Morena, con quien Karina Barón habría desarrollado una relación cercana como legisladora.

La mano de “Andy” habría tocado Oaxaca para que en las últimas horas el Partido del Trabajo (PT) haya quitado de la mesa de negociaciones para Oaxaca a Benjamín Robles Montoya y entregado dicho encargo a Óscar González Yáñez, ex candidato del PT al gobierno del Estado de México, y quien tiene la franquicia de ese partido en la entidad mexiquense desde 1994 y operó en Oaxaca los intereses petistas en 2016 y se vinculó al CEN de Morena nacional luego de que declinó a favor de Delfina Gómez en la elección del Estado de México el año pasado.

El manotazo en la mesa es para frenar al ex candidato petista al gobierno oaxaqueño Benjamín Robles Montoya y facilitar el ascenso de Karina Barón a la candidatura a la presidencia tuxtepecana, propuesta por el PT y respaldada por la tribu de Salomón Jara

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