Noviembre 3, 2015

 

Hace más de un año surgió el Programa Frontera Sur. El resultado ha sido el endurecimiento de fronteras y el aumento en la deportación de migrantes. En este tiempo, el gobierno mexicano no ha podido comprobar con documentos la intención y origen del programa. En el Camino indagó en antecedentes políticos de la región y pudo hilvanar cómo detrás está el plan de Estados Unidos de extender su frontera a otro río, al Suchiate

Por Ángeles Mariscal y Eileen Truax

Es junio de 2014. Una comitiva de funcionarios de Estados Unidos, vinculados a las fronteras y la seguridad nacional e internacional, recorrieron la frontera entre México y Guatemala. Viajaron desde su país con el argumento de “enfrentar problemas de seguridad que afectan a nuestras comunidades”.

La comitiva estaba conformada por el entonces embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, el jefe del Comando Sur del Departamento de Defensa de ese país, John Kelly y el secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson.

Parecía una visita diplomática más. Pero el recorrido de los funcionarios fue un paso más en el camino que desde hace ocho años echaron a andar: la creación de una nueva frontera estadunidense, ajena a la geografía y más cercana a la seguridad interna de esa nación.

La “Frontera del Siglo XXI”, como le llaman los norteamericanos, comenzó a idearse en el 2007 con la Iniciativa Mérida y su más reciente efecto en la región fue el Programa Frontera Sur, puesto en marcha por Enrique Peña Nieto, y el Plan para la Prosperidad, por los países de El Salvador, Guatemala y Honduras.

El presidente mexicano no ha podido explicar el origen o el sustento de este proyecto. En el camino realizó varias peticiones de información al gobierno para conocer el documento sustente tal programa, que se ha traducido en un embudo que obstaculiza cada vez más el paso de migrantes por el territorio. No existe tal papel. Lo único evidente es el bloqueo de fronteras.

Así, el límite fronterizo de Estados Unidos ya no es una línea horizontal que corre sobre el Río Bravo. En 8 años se ha convertido poco a poco en una línea “vertical” que busca contener la migración desde otro río, más de 3 mil kilómetros al sur: el Suchiate que divide a México con Centroamérica.

En palabras del investigador Daniel Villafuerte, investigador del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, el Programa Frontera Sur es “una frontera vertical que va desde el sur hasta el norte. Se va filtrando la migración hasta que llegue lo mínimo”.

Sin origen claro

La visita de los funcionarios de seguridad de Estados Unidos ocurrió un par de meses antes de implementarse el Plan Frontera Sur.

En lenguaje diplomático, un comunicado informó sobre la colaboración entre países, pero parecía más bien un cobro del vecino del norte a México por los 3.5 millones de dólares entregados a través de la Iniciativa Mérida para incrementar la seguridad en la frontera sur.

Un mes más tarde, el gobierno mexicano anunció el Programa Frontera Sur, sin que existiera de por medio ningún cabildeo legislativo o proyecto escrito.

El Programa se anunció el 7 de julio de 2014 en presencia de los mandatarios de México y Guatemala, Otto Pérez Molina, con la promesa de “proteger a los migrantes que entran a México, y construir puertos de entrada en la frontera que promuevan la seguridad y la prosperidad en la región”.

En el Camino realizó solicitudes de información a cada una de las dependencias del gobierno mexicano involucradas en el programa. Pidió el diagnóstico previo que le dio origen, su balance de trabajo y su proyección futura. La Secretaría de Gobernación, responsable de su aplicación, respondió a cada una de las preguntas que “en los archivos de la Coordinación Para la Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur, no existe documento alguno que pueda dar respuesta a dicha solicitud”.

Por su parte las secretarías de la Defensa, de Salud, de Desarrollo Social, de Hacienda, Relaciones Exteriores, así como la Procuraduría General de la República (PGR), sugirieron canalizar la petición a Segob.

Sólo la Secretaría de Marina (Semar) respondió parcialmente a la solicitud, indicando que “el gobierno de la República decidió implementar un programa de seguridad atención integral a la frontera sur, que resuelva la problemática de seguridad y también promueva el desarrollo de la región sur-sureste”.

A la pregunta sobre la primera vez que se planteó el proyecto en una reunión institucional, la respuesta fue que el 2 de junio de 2013, durante una reunión del Gabinete de Peña Nieto, en Tapachula. Se cita también otra reunión celebrada el 31 de marzo de 2014, y presidida por el “Gabinete Especializado México con responsabilidad global, en la que se acordó conformar un grupo de trabajo de la Frontera Sur, coordinado por la Cancillería para elaborar el Plan Integral de Desarrollo Fronterizo del Sur”.

Un antecedente adicional proporcionado por la Marina es una reunión de noviembre de 2013, donde en conjunción con Guatemala se planeó la modernización de los 8 cruces fronterizos entre ambas naciones.

Sobre la prospección del Programa, mencionó que el objetivo de modernizar los cruces internacionales y las líneas de control interno sobre los principales nodos carreteros de los estados fronterizos de Chiapas y Tabasco, “cuyo propósito será impedir el tráfico de personas, armas, drogas y contrabando, así como brindar atención a los migrantes y erradicar la corrupción”.

Nota completa: http://enelcamino.piedepagina.mx/historia/la-frontera-vertical-que-sofoca-migrantes/