La construcción de un mundo mejor comienza con el abrazo entre una madre y su bebé

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A Caro y Emilio, por la fortuna de verles amarse.

A Jose, mi madre, por su mirada de abrazo.

A Nueve Lunas y La Casa de Lactancia, por abrir espacios de amor en una sociedad de plástico.

*Juan José Ricárdez López

OAXACA, (pagina3.mx).- Es bien sabido que los mamíferos arribamos al mundo en un estado de desprotección a partir del cual se vuelve indispensable la presencia de alguien más que garantice la supervivencia física.
En el caso particular de la especie humana, además de garantizar la supervivencia física, se requiere de alguien que además provea al o la bebé los elementos necesarios para su supervivencia psicológica (Spitz, 2012).

Margaret Mahler (1968, citada en Bleichmar & Liberman, 1997) incluso, destaca el hecho de que, para lograr el desarrollo emocional de la persona, es importante que el o la bebé atraviese por un estado simbiótico con su madre, para finalmente consolidar su independencia psicológica en una etapa de separación-individuación.

Aspectos como la lactancia, el holding, la flexibilidad y capacidad empática y adaptativa de la madre para responder a las necesidades físicas y emocionales del o la bebé, engloban lo que Winnicott (1981) denominaría “madre suficientemente buena”, indispensable para el desarrollo de un self verdadero en su hijo o hija. Asimismo, la mirada y el rostro de la madre son espejos imprescindibles en los que el yo del o la bebé se reconoce (Lacan, 2009; Winnicott, 1986).

Según la teoría de John Bowlby, un apego seguro con un/a cuidador/a primario/a beneficia el desarrollo cognitivo y mental del/la bebé, además de que la confianza surgida en esta primera relación servirá como modelo de las relaciones futuras (Moneta, 2014). La dependencia es pues un elemento imprescindible en la primera infancia, y la necesidad de protección se considera una función de carácter biológico, a la par de la sexualidad y el comer (Ainsworth & Bowlby, 1991).

Pero como toda relación auténtica, la del bebé con su madre también tiene terrenos peligrosos. Se sabe que, por ejemplo, así como el o la bebé incorpora las bondades, primero del pecho y luego de la madre total, también incorpora amenazas persecutorias de dicha relación.

En realidad, esta vivencia de aspectos constructivos y destructivos en el mundo interno de niños y niñas pequeños es paso indispensable para salud mental (Klein, 2008a, 2008b, 2008c). La relación amorosa del o la niña con su madre en la realidad externa, funcionaría para robustecer a los objetos buenos que habitan la mente infantil.

Queda claro pues que la presencia de la madre en los momentos iniciales de la vida es fundamental para el desarrollo emocional de su hijo o hija.
Ante tanta evidencia científica en favor de esta idea, entonces, no puede dejar de sorprender que las políticas públicas en nuestro país no sólo no favorezcan esta cercanía, sino que parecen operar en un sentido completamente opuesto.

Haciendo caso a esta información, parecería lo más lógico que en México la licencia por maternidad durara por lo menos un año (52 semanas) y no los tres meses (12 semanas) que estipula el artículo 170, fracción II de la Ley Federal de Trabajo en México (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2015, p. 44).

Así sucede en otros lugares. La BBC (2015) informó que entre los países que más días ofrecen por concepto de licencia por maternidad están Suecia (240 días), Noruega y Reino Unido (315 días), Montenegro, Bosnia, Albania (365 días) y Croacia (410 días).

En el marco de estas ideas, parecen cobrar sentido la carencia de empatía y la abundancia de prácticas narcisistas y psicopáticas que encontramos actualmente: la dinámica cotidiana y las políticas públicas poco sensibles, han impedido que se fortalezcan los vínculos, la empatía, la confianza, el respeto y la independencia que se construyen en el primer año de vida de un o una bebé.

De ahí que la principal encomienda en nuestros tiempos parece ser comprometernos con la construcción de un entorno mejor, y recordar siempre que, seguramente, cada vez que colaboramos para que una madre y su bebé encuentren un espacio para amarse, estaremos un paso más cerca de nuestro cometido.

Mucha felicidad y agradecimiento a madres, cuidadores y cuidadoras que cumplen con una función materna amorosa. Sepan que con su amor no sólo están procurando a un bebé, sino que nos están abrazando a todos.

*Psicólogo clínico
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Referencias
  • Ainsworth, M. D. S. & Bowlby, J. (1991). An ethological approach to personality development. American Psychological Association, 46 (4), pp. 333-341. Estados Unidos.
  • BBC (12 de agosto de 2015). Cuáles son los mejores y peores países para los permisos de maternidad (web blog post). BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150806_permisos_maternidad_mundo_jm
  • Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2015). Ley Federal de Trabajo. México: Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión.
  • Klein, M. (2008a). Tendencias criminales en niños normales. En Money-Kyrle 1 Amor, culpa y reparación (pp. 178-192). México: Paidós.
  • Klein, M. (2008b). El desarrollo temprano de la conciencia en el niño. En Money-Kyrle 1 Amor, culpa y reparación (pp. 253-262). México: Paidós.
  • Klein, M. (2008c). El duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos. En Money-Kyrle 1 Amor, culpa y reparación (pp. 346-371). México: Paidós.
  • Lacan, J. (2009). El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. En Escritos I (pp. 99-105). México: Siglo XXI.
  • Moneta, M. A. (2014). Apego y pérdida: redescubriendo a John Bowlby. Revista chilena de pediatría, 85 (3), pp. 265-268. Chile.
  • Spitz, R. (2012 [1979]). El primer año de vida del niño. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Winnicott, D. (1981). Deformación del ego en términos de un ser verdadero y falso. En Khan El proceso de maduración del niño (pp. 169-184). España: Laia.
  • Winnicott, D. (1986c). El papel de espejo desempeñado por la madre y la familia en el desarrollo del niño. En Lomas La crisis de la familia (pp. 28-35). México: Premia.