Ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), dos organizaciones civiles demandan al Estado mexicano por el asesinato de Marisela Escobedo como siguiente paso en la búsqueda de justicia.

En Chihuahua, la desaparición de Rubí Marisol Freyre Escobedo, en 2008, provocó una serie de violaciones a derechos humanos que terminan embarrándose en la lista de injusticias que la justicia mexicana decide ignorar.

En ese entonces lo que se sabía de Rubí era que había sido vista por sus amigas y que la pareja, Sergio Barraza Bocanegra, había dado aviso a Marisela Escobedo, la mamá de la finalmente víctima, de que se mudaban a Aguascalientes por una oferta laboral.

Inconforme, la madre comienza la interminable búsqueda de Rubí. Sergio Barraza y hermana hacen saber a Marisela que su hija se había ido con otro hombre, dejando al esposo y a Heire Barraza Freyre, la nietecita.

Para enero 2009, Marisela no da crédito a lo que dicen de su cría y denuncia la desaparición de su hija a la par que ha perdido rastro de su nieta Heire en consecuencia de las acciones sospechosas de Barraza Bocanegra.

Marisela encuentra un grupo de madres con hijas desaparecidas y densifica la búsqueda mediante medios de comunicación y publicidad.

Para finales de enero, Rubí es ahora una mujer desaparecida y suena la alerta Alba para encontrarle.

Pronto Marisela Escobedo recibe una llamada inconcebible de Ángel Valles, padrastro de Sergio, quien da testimonio sobre las pláticas que mantenía su yerno Sergio; en ellas decía que había asesinado a Rubí y aclara dónde depositó su cuerpo.

En seguimiento a esta información, la PGR recibe un reporte de Ciudad Juárez del 30 de agosto 2008, donde Valles denuncia a su hijastro por haber dicho que Sergio les confesó, a él y a la madre de Barraza, haber asesinado a su pareja por verla con otro hombre.

Para junio, Sergio Barraza dice dónde está Rubí Marisol, buscan el cuerpo y comprueban el ADN de la hija de Marisela Escobedo. Hasta 2010 el juicio oral del asesino comienza y termina en absolución de Sergio Rafael Barraza.

Marisela Escobedo comienza su lucha incansable por justicia, por hacer válidos los derechos humanos. Interpone queja en la CNDH y le dictan sentencia de reposición para condenar al  asesino confeso y se ordena reaprehensión.

La madre Sergio está en Fresnillo, Zacatecas, en julio del 2010. La policía municipal se rehúsa a hacer su trabajo y la mamá de Rubí no logra su detención.

Marisela comienza a recibir amenazas de muerte de Andy Barraza Bocanegra, hermano del asesino, por lo cual hace la denuncia ante la PGJE de Chihuahua.

Llega diciembre 2010 y bajo el frío chihuahuense, Marisela Escobedo es asesinada, como su hija; queda su cuerpo sin vida, tendido con un balazo en la cabeza frente al Palacio de Gobierno de la ciudad de Chihuahua justo en medio de otra jornada de protesta para dar justicia al feminicidio de su Rubí.

El presunto culpable ante la Fiscalía General del Estado sería José Enríque Jimenez Zavala atrapado en 2012. Sergio Barraza Bocanegra moriría ese año también, con balas del Ejército mexicano dentro de su cuerpo.

7 años después, ó 3 mil 953 días después del feminicidio de Rubí y 3 mil 112 del de Marisela, encargadas del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) han recurrido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para denunciar éste caso, como punta de lanza para la lucha contra el alto nivel de violencia hacia las mujeres defensora de DDHH en México.

La violencia contra las mujeres que ejercen la labor de la defensa de derechos humanos es grave, constante y actual, por lo que deben alzar la voz contra las agresiones. A ocho años de su muerte, hoy elevamos nuestra solicitud al órgano internacional más importante“, explicó Ruth Fierro del CEDEHM.

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