Me parece un poco gracioso que el Sr. secretario de los servicios de salud de Oaxaca lleve por apellido Escamilla. En gran medida es debido a que me recuerda a Franco y un poco porque es secretario de salud y Es-camilla. Disculpe usted, soy un tipo simple y estas estupideces me divierten, no soy gracioso como Franco, lo siento. Por cierto que si desea un poco de humor inteligente y me permite una recomendación yo podría sugerir echar un vistazo al trabajo de Carlos Ballarta, de quien pienso que es un tipo brillante.

Por si alguien se ha quedado con la duda aclaro que el Sr. Es-camilla, titular de los S.S.O., no es para nada gracioso, más bien tiende a ser patético y mentiroso. Lo digo porque hace unos meses anunció por todo lo alto (bueno, eso último quizá es más bien fantasía del autor…) que se estaba ya planeando un nuevo hospital, el tan necesitado reemplazo del H.G.D.A.V., incluso aventuró que había dos ubicaciones en la zona norte de la ciudad que estaban siendo consideradas como el sitio a elegir. Sugirió también que el edificio actual no podría continuar funcionando como establecimiento sanitario una vez que el nuevo estuviera listo debido a una insuficiencia presupuestal.

Los hechos recientes lo desmienten sin duda alguna. Es eso o de verdad los niveles de incompetencia en el gobierno del estado alcanzan estratos increíbles. O quizá sólo lo aparentan y en realidad se sigue saqueando al pueblo, se siguen robando los recursos públicos mediante las ya harto conocidas maniobras como inflar los costos y otras al estilo de la “estafa maestra”. Quizá alguna persona todavía se pregunte por qué éstas cosas ocurren con mayor frecuencia precisamente en el Sector Salud y la respuesta es muy sencilla: Se debe a que es donde naturalmente hay más recursos, es solamente eso. Al menos así lo creo yo.

Si acaso sugiero que las autoridades mienten o que actúan indebidamente se debe al resultado de simples observaciones. No tiene ningún sentido gastar tanto dinero en rehabilitar espacios destinados a ser descartados en un mediano plazo y sin embargo en el H.G.D.A.V. las obras siguen y siguen. Chicas, medianas y grandes. Se hizo una rampa de utilidad cuestionable a la que no se le está dando ningún otro uso que no sea el de tendedero, se sacó un módulo de información del área donde estaba (y donde no le estorbaba a nadie) para construirle un pequeño y asfixiante espacio en la explanada, se ha cambiado en ciertos lugares los pisos o los plafones, se cambió la iluminación por aquí y por allá, se han comprado equipos y se han renovado algunos sanitarios y todas las estaciones de lavado de manos.

Con su venia quiero introducir en este momento una pequeña charada: ¿De qué  marca son todos los dispensadores de papel higiénico, de jabón líquido, de toallas de papel y las mismas toallas en el H.G.D.A.V.? ¡Pues nada menos que Kimberly Clark! ¡Qué caray! Este señor X es muy opositor y está contra la corrupción y es un golpeador enemigo político de AMLO porque ha perdido ingentes ganancias con las decisiones del nuevo régimen pero eso no es óbice para que siga teniendo negocios con el mismo gobierno mientras se pueda, ¿no? Quizá no tiene negocios con la federación sino con los estados, a lo mejor tal vez ni siquiera con los estados directamente porque se supone que esas obras las ejecutan empresas del ramo pero de que eso le genera ventas e ingresos a Mr. X no me queda la menor duda. Quisiera ver que interpusiera un solo amparo frente al dispendio disfrazado de realización de obras en los S.S.O. así como ha interpuesto amparos frente a la cancelación de la construcción del N.A.I.M. ¿No que no quiere “más derroches”? Pues yo veo que alegremente participa en ellos sin ningún problema.

Y ahora más, se está implementando el uso del expediente electrónico que está a cargo de una empresa del norte del país. Con esta finalidad se  ha tenido que instalar la infraestructura necesaria como el cableado y los equipos (módems, computadoras de escritorio y tabletas) y seguramente será necesario que se capacite al personal involucrado, a lo que habría que sumar seguramente el costo del software necesario. No es lógico ni conveniente tomarse tantas molestias y realizar tantos gastos en un proyecto que supuestamente no tiene ningún futuro. Pero existe sin embargo una justificación: Lograr la famosa certificación. Es una justificación tan manida que resulta ya difícil de creer y hace pensar a más de uno que efectivamente es una fachada para justificar de alguna manera el empleo de los recursos. Supongo que inició siendo un objetivo real y válido pero que debió servir para ubicarnos en nuestra realidad, la cual según mi opinión es que la dichosa certificación es simplemente inalcanzable para éste hospital tal y como lo conocemos. Son tantas las situaciones que deberían corregirse que es mucho más fácil y conveniente empezar desde cero, en  otro lugar. Con tantas “adecuaciones” lo único que están logrando es crear un esperpento tipo frankenstein. ¿Y después de haber invertido tanto, seguramente millones y millones de pesos, lo vamos a abandonar? Es por eso que pienso que el gobierno del estado no ha considerado nunca seriamente la construcción de ese nuevo hospital que ya es necesario. Total, que eso ya se puede decir que no es problema de ellos, pero mientras tengan de dónde agarrar, robar pues, no tengo dudas de que lo harán.

 

Adrián Lobo.

 

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