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HOSPITAL INCURABLE | A río revuelto…
Por Adrián Lobo
25 de noviembre, 2020
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Adrián Lobo

Según mi particular punto de vista, la federalización de los Servicios de Salud avanza con firmeza. Sin embargo el panorama no está muy claro.

Es algo que se le ha criticado mucho a la cuatroté, una aparente falta de definiciones. 

A pesar de que soy partidario de AMLO, debo reconocer que a pesar de contar con “La Mañanera” para informar a la ciudadanía, sigue faltando información clara y suficiente en diversos temas.

Eso da pie a que surjan chismes y rumores que no en todos los casos puede decirse que carezcan de fundamentos, lamentablemente.

Un rumor que parece tenerlo es el de los temidos recortes de personal. 

Se ha tratado el tema en documentos oficiales, no abiertamente sino en forma velada, como previniéndonos, donde deja entreverse que principalmente los despidos ocurrirían en la rama administrativa.

Es de suponer que los primeros que podrían quedar fuera serían los compañeros que están laborando por honorarios, los de confianza y otros eventuales. 

Se ha dicho en esos mismos comunicados que el personal de las ramas médica y paramédica tiene alguna prioridad en su permanencia, aunque no se asegura nada.

Además de la “rumorología” asociada, la falta de información oportuna ocasiona que haya personas mal intencionadas que intentan aprovecharse de la situación o que al menos así se perciban, como posibles estafas o fraudes.

En específico, hemos tenido conocimiento en el H.G.D.A.V. de supuestos abogados que se ostentan como asesores de algún sindicato local y que ofrecen sus servicios.

Con la aparente finalidad de proteger a trabajadores de un inminente despido, que tentativamente ocurriría a partir de diciembre del presente año, ya que es precisamente cuando finaliza la vigencia del contrato actual.

Están intentando convencer a las personas que contactan con el discurso de que los S.S.O. están en quiebra y que el INSABI ha condicionado al Gobierno del Estado con el saneamiento de las finanzas antes de asumir plenamente el control.

Esto es como un requisito para “federalizar” completamente los Servicios de Salud.

Es un hecho que el Gobierno del Estado está buscando, ahora que debe entregar cuentas al INSABI, arreglar todo el cochinero que tiene en los S.S.O., no de ahora, sino como algo histórico. 

Ya se ha ordenado recortar gastos en determinados rubros, lo he mencionado anteriormente en esta humilde columna.

Entre otros apartados se ha planteado reducir el gasto en electricidad. Para mí que es debido a eso que nos han apagado uno de los 4 ascensores que tenemos en el H.G.D.A.V. 

Obviamente es broma, aunque sí es cierto que hace ya meses que uno de los elevadores ha quedado fuera de servicio. 

Ahora que menciono lo del ahorro de electricidad, espero que no estemos pagando el consumo de energía de las dos máquinas expendedoras de golosinas que están justo en la entrada que se habilitó a raíz de la pandemia, por la cochera. 

Me pregunto ¿de quién serán?, lo más lógico es que sean propiedad de la empresa BIMBO, según me parece.

Y podría ser que alguien haya interpuesto sus buenos oficios para obtener el permiso de colocarlas ahí, mediante el pago de una módica comisión, por supuesto, porque es de suponer que pueden ser un buen negocio. 

O podría ser también que el dueño sea algún particular, yo sé que máquinas de ese tipo pueden adquirirse, o quizá obtenerse en algo así como una especie de comodato.

Como sea, la cuestión es que los S.S.O. no deben pagar el consumo eléctrico de esas máquinas, a menos que sean justamente propiedad de los S.S.O., lo cual es improbable en realidad, incluso pienso que sería incorrecto. 

Curiosamente esas máquinas estaban ubicadas inicialmente en la entrada del personal, que está adyacente a la entrada de las ambulancias. 

Pero cuando esa área se aisló por dedicarse exclusivamente a la atención de pacientes de COVID, fueron movidas a donde se encuentran ahora. En fin.

Durante años “se les hizo fácil”, como se dice vulgarmente, a los operadores financieros del estado hacer un agujero para tapar otro, supuestamente para hacerse de recursos y cubrir algún déficit en rubros de importancia. 

La verdad es que el destino de esos dineros siempre fue mucho más oscuro.

Así es que utilizaban para otros fines el dinero que le descontaban a los trabajadores por distintos conceptos y que tenía como destino ser entregado a terceros. 

Algunos eran los llamados “institucionales”, como el ISSSTE, y otros no, como empresas que operaban préstamos en efectivo o la venta de mercadería diversa a pagar a crédito mediante descuentos directos en la nómina, mediante un convenio con el sindicato y los S.S.O. Al menos ésa es la versión oficial.

Supuestamente así fue como se llegó a acumular una deuda, solo con la mencionada institución, de más de 4,000 millones de pesos.

Una cantidad así no es producto de meses ni unos cuantos años de irregularidades, sólo puede ser el resultado de un proceder sistemático a lo largo de varios sexenios, incluyendo, sin lugar a dudas, el actual. 

El problema es ahora pagar. No tenemos dinero, pero el Gobierno del estado tiene bienes, aunque pocos y devaluados, pero tiene. 

Mismos con los que pretende matar dos pájaros de un tiro: reducir el adeudo y desentenderse de obligaciones que nunca pudo cumplir cabalmente. 

Así es que se ha entregado el Hospital de la Mujer, recién estrenado, cuya construcción y puesta en funcionamiento se demoró varios sexenios y el gobierno actual no lo tuvo funcionando ni siquiera un año.

Nada más falta que se pongan de acuerdo en el precio, porque los 4,000 millones no los vale.

Si mal no recuerdo, un avalúo preliminar sitúa su costo en alrededor de 600 millones, así que no alcanza ni para empezar, pero vamos, algo es algo.

Para mí que indirectamente nos echaban la culpa a los trabajadores, ya que se ha argumentado que se recurría al desvío de recursos para poder solventar el pago de los sueldos de trabajadores que supuestamente se contrataron sin tener asegurado el “techo financiero”. 

Es decir, que actuaron mal, pero era por nuestro bien, ¿o cómo entenderlo sin pensar que hubo un desfalco, que mucho de ese dinero se lo robaron? 

Porque para empezar, ¿por qué contrataron personal para el que no tenían dinero con qué pagarle? Es ilógico. Inviable en términos prácticos.

En la calle y en los centros de trabajo de los S.S.O. se dice que el innombrable Ulises Ruiz se hizo un hospital a todo lujo en la Ciudad de México.

Con todo ese dinero y que un conocido hospital privado ubicado en la colonia Reforma de esta capital es propiedad de un ex secretario de Salud. 

Vaya usted a saber si es verdad, por mi parte no dudo que algo haya de cierto. 

¿O no fue al final del sexenio de Ulises Ruiz que se rumoró que entregó oficinas públicas vacías, completamente saqueadas? ¿O fue Gabino Cué? 

Quien haya sido poco importa, parecen ser todos de la misma calaña.

Tuvo aquel ex gobernador el mismo proceder de Peña Nieto, por ejemplo, que de Los Pinos se llevó hasta los focos.

Así es que a todos los compañeros eventuales los exhorto a estar alertas.

Es cierto que la falta de información ocasiona incertidumbre, pero tengan en cuenta que si nosotros que estamos dentro no tenemos ninguna certeza sobre lo que viene, ¿qué garantías nos pueden ofrecer terceros que ofrecen interceder por nosotros?

Podría resultar incluso que solo se trata de pleitos intersindicales.

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