En los anales de la violencia extrema en México ha quedado escrito a sangre y fuego el nombre de Los Zetas.
La organización se ha fragmentado de un modo que permanece confuso, sin demasiada claridad sobre la morfología actual del cártel.
El análisis de las mayores sangrías de Los Zetas culmina subrayando la complicidad o inoperancia de las instituciones, según los niveles de gobierno.
[Por la lectura del informe no se sabe si esos tres siguieron con vida como sicarios de Los Zetas o si fueron parte de los 72 asesinados].
Pero su violencia sigue muy viva en los Estados del Golfo de México, fundamentalmente Veracruz y Tamaulipas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/09/mexico/1476044097_559947.html
