Este es un buen ejemplo de la perversión de conceptos que Trump emplea como estrategia desde que comenzó la campaña de las primarias republicanas.
Aunque a estas alturas pueda parecer imposible, las declaraciones de Donald Trump continúan superando sus propios límites de vulgaridad alcanzando unos niveles nunca vistos en la política estadounidense y solo rara vez en determinadas tabernas.
No puede pues extrañar que destacadas figuras republicanas —como hizo ayer el senador y excandidato presidencial John McCain— comiencen a desertar.
Es importante no caer en la trampa de descartar las posibilidades de Trump y de no tomar en serio la hipótesis de su triunfo en noviembre.
Otra de las estrategias emponzoñadas que está empleando Trump es convertir unas elecciones presidenciales en una especie de plebiscito emocional donde lo importante es su personaje.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/10/opinion/1476121317_585068.html
