“Que sepamos se trata de la impronta de piel de dinosaurio más moderna del mundo”, subraya el investigador.
A un metro y medio de esta primera impresión hay una segunda, más pequeña (unos 5 centímetros) y menos clara, con solo siete escamas.
Llegamos a la zona secreta, un mini Olduvai, y Fondevila se encaramó por el resbaladizo terraplén para señalar la marca de la piel del dinosaurio.
La piel del dinosaurio quedó grabada en la blanda superficie que luego se rellenó de arena y se petrificó conservando por un rarísimo azar el relieve exacto en negativo de la superficie cubierta de escamas.
Observar en un remoto y pequeño barranco del prepirineo catalán, donde ha sido hallada, esa roca con la huella de la piel escamosa del dinosaurio es como mirar el flanco de un dragón de verdad.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/10/13/catalunya/1476344919_286215.html
