300 días para aprender las reglas de un nuevo juego, el del multipartidismo, que los partidos viejos y nuevos utilizaron para impulsar sus propios intereses.
Esta vez, con 85 diputados, el PSOE parecía dispuesto a abandonar toda quimera y centrarse en ser oposición.
Los vetos cruzados entre Ciudadanos y Podemos convirtieron en minutos basura el camino hacia unas segundas elecciones.
El baile de socios —del PSOE al PP— ha dañado su credibilidad, como admitió él mismo.
300 días de un Gobierno en funciones, incapaz de tomar decisiones fundamentales para el futuro del país y que veía reducido su número de ministros —hasta tres: Soria, Alonso y Pastor— sin ser capaz de reemplazarlos.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/10/14/actualidad/1476467795_553376.html
