Inocencio X, aquel Giovanni Battista Pamphili cuya intrigante mirada captó Velázquez para los restos, jamás pasó una noche en Castel Gandolfo.
El papa Pamphili se convirtió por tanto en el primero de los 15 pontífices que desde hace cuatro siglos hasta hoy han renunciado a veranear en Castel Gandolfo.
La cuestión ahora es averiguar si la decisión de Bergoglio, que ya abrió los jardines al público hace un año, clausura para siempre las vacaciones de los papas en Castel Gandolfo.
Tal vez nunca se sepa cuál fue su primera impresión, si su gesto fue de contrariedad o de complacencia.
Aquel fue el primer y último día que Francisco pisó Castel Gandolfo, y enseguida se intuyó que el papa argentino -que ya había renunciado al apartamento pontificio del Vaticano y se había instalado en la residencia de Santa Marta- no tenía intención de regresar.
Fuente original: El Papa abre Castel Gandolfo | Cultura | EL PAÍS
