No son tan solo las mujeres en las calles, sino mujeres fuera de la producción.
Como este es un decir sobre el cuerpo y con el cuerpo, se convierte en acto.
Es fascinante ser testigo del momento en el que las mujeres (re)descubren que tener un cuerpo femenino no es maldición, sino potencia.
Es decir también que el cuerpo con deseo jamás será solo un objeto, ni siquiera en la línea de producción capitalista.
El control sobre los cuerpos de las mujeres no es solo un debate filosófico ni mueve tan solo protestas activistas.
Fuente original: Lucía Pérez: Las mujeres, el cuerpo y la insurrección | Internacional | EL PAÍS
