Confederación de imbéciles, diría Ignatius J. Reilly, el obeso arcángel de la guadaña implacable que hoy anda de fantasma despeinado por las calles de los viejos tranvías.
Al pardear la tarde, ambos candidatos se preparan para esperar los resultados en Manhattan.
En Nueva Orleans hay quienes aseguran que la Hillary barrió ya las aspiraciones de Trump, al menos en esta ciudad donde el río Mississippi sonríe como una media luna.
Quedan pocas horas para empezar a medir posibles resultados y la noche se prolongará como media luna sobre el río que Mark Twain medía en palabras.
Vuelan los modernos mosquitos del trumpismo adelantando un triunfo que significaría una derrota.
Fuente original: Confederación de imbéciles | Estados Unidos | EL PAÍS
