En una extensión de cuatro hectáreas y a un costado del entronque a la colonia Cuauhtémoc en la agencia de San Mateo del Mar, los pobladores afirman que es un regalo y que tienen que respetar además a la naturaleza para que siga otorgando estos frutos.
Los habitantes explican que la sal sólo alcanzará para el hogar, no piensan en comercializarlo ya que la capa es muy delgada y sólo servirá para consumo y ocuparlo en otras actividades.
