No obstante, en el fondo y en esencia, discutir la idea de la Madre Tierra como parte de la humanidad, hilo de generaciones, única verdad demostrable en la existencia cotidiana, no suena irrazonable ni indigno.
El capitalismo postula justo lo contrario: la Tierra es mercancía.
¿Es una utopía?
Suena simple, pero plantea desafíos formidables toda vez que la contaminación por árboles, arbustos, granos, ornatos, parásitos y hierbajos llegados de ultramar transformó radicalmente el paisaje y la ecología norteamericana, tanto como la urbanización y la industrialización del medio milenio reciente.
¿Trasnochada?
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/14/opinion/a10a1cul
