Al tiempo que surgen algunos contestatarios del modelo establecido que alteran los pronósticos electorales, una pléyade de autodenominados responsables (políticos, empresarios y difusores) inician un concertado ataque en contra de sus personas y posiciones políticas.
En Estados Unidos Sanders continúa siendo despreciado y nada bueno se le augura: a lo más, sostienen sus críticos, obligará a los demócratas a correrse un tanto a la izquierda.
Sin descanso ni tregua, Sanders reúne, en sus apariciones públicas, a nutridos contingentes (alcanza ya las decenas de miles por acto).
Son personas con amplia experiencia ejecutiva, legislativa, de reconocida militancia social, con una agenda consistente y estructurada.
Afectan de positiva manera no sólo a sus entornos particulares, sino que desparraman su influencia hacia otros confines mucho más vastos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/23/opinion/018a2pol
