El problema de Cataluña es el problema de España, y su encauzamiento y resolución se sitúa en el centro de la agenda para las elecciones generales.
Esta es una posición que tiene su contrafigura simétrica en Mariano Rajoy: el inmovilismo hecho presidente, frente al frenesí secesionista de Mas.
Las urnas siempre son útiles para aclarar cuáles son las auténticas opciones democráticas, pero de una convocatoria electoral confusa no podía salir un panorama claro.
Cataluña tiene un problema muy serio, que no se limita a la agenda de la secesión.
Tampoco son Mas ni Rajoy los dirigentes capacitados para encabezar iniciativa alguna de diálogo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/28/opinion/1443465575_659967.html
