Y es que se trata de una crisis política que a la vez representa una crisis de régimen, pues esa incapacidad de acordar los desacuerdos la venimos arrastrando desde 1980, cuando se expulsó a Suárez del poder por procedimientos extraelectorales.
Y eso indica que estamos ante una crisis política abierta en toda regla.
Y es una crisis política en un doble sentido.
El resultado es que el régimen democrático español ha entrado en una crisis sin posible salida aparente, pues no cabe esperar que las inmediatas elecciones generales sirvan para encontrar alguna solución.
El cantado resultado de las elecciones catalanas ha supuesto la constatación pública de que el régimen democrático español ha entrado oficialmente en crisis, ante la imposibilidad de procesar políticamente el mandato salido de las urnas.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/10/03/actualidad/1443895954_037761.html
