Las crisis de las policías municipales siguen siendo un tema abrumador, fastidioso de atender para el gobierno central; por eso recurre al mando único como última jugada.
Se discurre sobre las policías estatales de mando único, que no están concebidas en el Programa Nacional de Seguridad Pública, pero nadie ha presentado un proyecto a sus comunidades.
Las ideas de este texto no son nuevas; no lo son porque sus protagonistas: la delincuencia común, cotidiana y la fantasía del mando único policial, siguen en el limbo.
Cuál sería el método y los recursos legales y financieros, así como el método para despedir a los policías no aceptables.
Al grado de que el tiempo se acabó para nuevas quimeras y ahora habría que aceptar, pese a sus claros defectos y aun a contrapelo, a la policía de mando único, ya que las otras ocurrencias que el Presidente nos quiso vender, como su mágica Gendarmería, sencillamente fracasaron.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/09/opinion/021a1pol
