Y es que no hace falta protagonizar un engaño de proporciones mundiales para que una carrera profesional se estanque o incluso se vea seriamente comprometida.
Un cese fulminante o una dimisión más o menos forzada como la de Winterkorn representan el clímax de una crisis de la carrera profesional.
“Nadie puede pretender que lo que aprendiste en la Universidad cuando tenías 22 años te siga sirviendo durante el resto de tu carrera laboral”, comenta Antonio Pastor, jefe de estudios del Centro de Estudios Financieros (CEF).
“El profesional se da cuenta de que está llegando al cénit de su carrera y tiene el pálpito de que no crecerá mucho más por ese camino.
Lo que le mueve ahora es su propia realización como profesional y la búsqueda de la felicidad en el trabajo”.
Fuente: http://elpais.com/economia/2015/10/16/actualidad/1444987693_825244.html
