“El sueño se regula de forma homeostática -explica el doctor Pareja-, de forma similar al hambre o a la sed”.
Como explica el doctor Pareja, estas personas van despertándose y oyen los avisos de parada o miran por dónde van antes de volver a cerrar los ojos.
“Lo suyo sería una siesta reglamentaria”, añade el doctor Pareja.
Es decir, en ese momento no necesitamos dormir varias horas, lo que hace más sencillo que no acabemos a kilómetros de nuestro destino.
Por ejemplo, si necesitamos ocho horas y dormimos tres, es posible que caigamos en un sueño profundo y, entonces sí, nos pasemos de parada.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/02/08/articulo/1454943743_974909.html
