El primer banco alemán, el Deutsche-Bank, arrojó en 2015 pérdidas por 6.700 millones de euros.
Sin retrotraernos al antisemitismo de los años treinta (podríamos), el último septenio del primer banco alemán es un despropósito continuado: ríanse de los problemas españoles, italianos o griegos.
Deutsche es solo la punta del iceberg del añorado capitalismo humanista reconvertido a capitalismo desalmado, de amiguetes, de casino y de trileros.
La Deutsche trapicheó con las cuentas falsas de Enron y World.com en 2001-2002.
Entonces, la acción cotizaba a 100 euros; ahora oscila en torno a los 17, una quinta parte corta.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/11/opinion/1455212008_022604.html
