Sin embargo, es imperioso seguir trabajando hacia una salida democrática sustentable a la crisis política haitiana agudizada tras la suspensión de la segunda vuelta electoral del domingo 24 de enero.
Con la salida del presidente Martelly, el 7 de febrero, y el traspaso del poder al Presidente de la Asamblea Nacional al tiempo que el Primer Ministro y su Gabinete permanecieron en funciones, se evitó lo peor.
Tras la solicitud del Presidente Michel Martelly, la OEA envió una misión que trabajo para que los propios haitianos encontrasen alternativas viables en esa dirección.
La comisión concluyó que el proceso electoral debía ser mejorado y sugirió una serie de medidas inmediatas.
Los costos sociales de esta operación son demasiado grandes y paralizan a los países en el pasado, negándoles la posibilidad de progresar.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/12/america/1455302893_581440.html
