No hemos comentado con detalle el prodigioso telón de cristal; hoy es un buen día para ello.
La idea la tomó Boari una ocasión en que se asomó por un ventanal de Palacio Nacional y vio el paisaje con el Popocatépetl y el Iztaccihuatl en su esplendor.
Uno de ellos era un telón de cristal, que habría de convertirse en una obra única en el mundo, no sólo por su belleza y dimensión, también por su tecnología y funcionalidad.
Se puede decir que da la bienvenida a la antigua Ciudad de México, hoy Centro Histórico.
Mientras esos conflictos se resolvían, en Europa diversos artistas trabajaban en la ornamentación del que iba a llamarse Teatro Nacional.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/14/opinion/032a1cap
