Sólo puedo decir que si Leopoldo está preso físicamente, en mi caso, estar en el exilio es estar preso del alma.
Esa fue la última vez que vi a Leopoldo.
En ese momento Leopoldo fue muy claro y tajante conmigo: “Carlos, ese no.
En ese momento, Leopoldo con mucha firmeza me dijo: “Carlos, somos millones en esta lucha por una mejor Venezuela.
Ese día, 15 de febrero, recuerdo haber llegado a una casa de manera oculta.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/15/america/1455573603_034382.html
