René Laënnec, sin embargo, parecía negarse a aceptar su propia enfermedad y creía que ciertos síntomas respiratorios que padecía se debían al asma.
Si bien su ambición era trabajar en una institución importante, René Laënnec aceptó una oferta de empleo en el no muy reverenciado Hospital Necker.
El enfoque de René Laënnec a la medicina consistía en seguir un sencillo principio: “Lee poco, observa mucho, haz mucho”.
La ingeniosa solución que encontró René Laënnec (1781-1826) para salir del pudoroso apuro fue enrollar su cuaderno y acercar un extremo al busto de la paciente y otro a su oreja.
El médico francés René Laënnec tenía que comprobar, en 1816, el ritmo cardíaco de una joven paciente con palpitaciones a la que tocar los pechos habría servido de poco debido a su “gordura”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/17/ciencia/1455663658_467976.html
