El jugador y su hermano Lourdes, estrellas del equipo nacional de la isla, abandonaron el equipo tras ser contratados por agentes deportivos internacionales Foto AfpNo tocar duro nuestras verdades levanta muros, pudre capitales.
Para bien y para mal, el ánimo de la pelota refleja el del país y viceversa.
Ningún otro equipo tiene que sufrir el sobrevuelo de salivantes buitres ofreciendo contratos, atacando la autoestima y la moral de los atletas.
Se pudiera decir que Cuba es el único país del mundo donde la pelota no es sólo el pasatiempo y deporte nacional, sino también una razón de Estado y parte indispensable del espíritu de nación.
Nuestros equipos de pelota (y de casi todos los deportes) viajan a los eventos estresados, con miles de controles, restricciones, acosados tanto económica como políticamente.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/21/opinion/018a1mun
