Y la pantalla táctil de la temperatura, y la pantalla táctil de la mesita de luz que manejaba luces, cortinas, televisor, relojes varios, teléfono, mensajes, y la pantalla táctil de la caja fuerte y la pantalla táctil de la balanza del baño y, sobre todo, la pantalla muy táctil que operaba el inodoro.
Yo no estaba preparado para la cultura del inodoro inteligente, la letrina letrada.
Peleador, me pregunto hasta qué punto vale la pena tanta técnica, tanta imaginación, si no sirve para cagar mejor.
Estaba, por supuesto, la gran pantalla del televisor, junto a la ventana, compitiendo con la ventana, venciendo a la ventana.
Tenía lámparas varias, un espejo gigante, enchufes, conexiones y, por todas partes, las pantallas: mi habitación rebosaba de pantallas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/19/eps/1455879857_093721.html
