Ningún candidato quiere ser el establishment, pero todos están destinados a encabezarlo si logran el objetivo de la presidencia.
Y Trump, que procede del establishment neoyorquino y es ahora el terror del establishment, se convertiría en su máximo líder si ganase las elecciones presidenciales de noviembre.
Desde que el término se popularizó en los años sesenta, el establishment (literalmente, el establecimiento) siempre es el otro.
El repudio de establishment está inscrito en los genes de EE UU, país nacido con una revolución contra el establishment por excelencia de la época: la monarquía británica.
El senador Marco Rubio, aspirante a la nominación republicana, logró su escaño en 2010 como candidato contrario al establishment y ahora es la última esperanza del establishment para frenar a Trump.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/24/actualidad/1456335524_389061.html
