Es el resultado de una de las nuevas líneas de producción en serie instaladas en las cocinas que no cocinan.
La frialdad y la distancia son dos de los valores en alza en las nuevas cocinas de nuestro tiempo.
Sea del bando que fuera, nuestra entraña se muestra como un plato frío y sin alma; poco más que un ejercicio de estilo.
La han preparado a la plancha y llega en el punto justo, cruda en el centro, jugosa y suave.
El plato que me acaban de traer a la mesa es simple y vistoso.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/26/estilo/1456444517_636543.html
