La visita del papa Francisco tuvo tanta fuerza en la gente de esta frontera que anuló los intentos de manipulación del gobierno y minimizó los silencios del propio Bergoglio.
Fustigó la subordinación de las personas al lucro y al capital, así como el acoso laboral, los salarios insuficientes, el trabajo esclavo.
En unas cuantas frases resumió la doctrina social de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana y el trabajo.
Eso borró totalmente los intentos desesperados del gobierno por construir la representación de que en Juárez ya no pasa nada, que se superaron totalmente aquellos años aciagos.
Pocos días como el pasado 17 de febrero en Ciudad Juárez; tal vez ninguno.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/26/opinion/017a1pol
