Cada día que pasa, la crisis de los refugiados se complica y se agrava.
A diferencia de otros países, que han restablecido los controles fronterizos y han levantado vallas, Grecia no puede sellar las extensas costas por las que llegan los refugiados.
Cada uno se defiende con las armas que puede, y Grecia amenaza con vetar acuerdos comunitarios importantes si no se acepta un reparto obligatorio y proporcional de los refugiados que llegan.
Ante esta situación, el comisario de Inmigración advirtió que solo quedan diez días para evitar que el sistema se desmorone.
La reunión de ministros de Interior celebrada el jueves fue incapaz de ir más allá de un llamamiento a la colaboración y al cumplimiento de los acuerdos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/27/opinion/1456577572_879744.html
