Pero son menos los que se escandalizan si ellos no quieren ser padres”, opina Hakim.
Es obvio que aún existe una inercia social y cultural que suele traducirse en presiones para tener descendencia, sobre todo alcanzada una determinada edad.
Sigue pesando un fuerte prejuicio de anormalidad sobre quienes optan por no tener hijos.
“Ahora en muchos países europeos la precariedad laboral empieza a ser un motivo de peso tanto en hombres como mujeres”.
Tener hijos es una decisión muy personal… con repercusiones amplias.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/26/ciencia/1456511190_318200.html
