Primero, un diseño de sonido hiperrealista en el que cada movimiento, cada roce, cada grito, cada disparo, cada respiración, parezca un navajazo en el estómago del que ve la película.
EL HIJO DE SAÚL Dirección: László Nemes.
Porque la ambigüedad de la actitud de Saúl, poniendo en peligro a los vivos para poder honrar a un muerto, es el otro gran tema de la película.
Hasta que llegó el húngaro László Nemes y lo puso patas arriba en el pasado Festival de Cannes.
La película de Nemes logra el objetivo a través de tres recursos aparentemente sencillos.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/14/actualidad/1452782405_801210.html
