Yolande Betbeze, una joven de Alabama (Estados Unidos), estaba destinada a convertirse en una de esas damas sureñas que retrataba la película Criadas y señoras.
No sería la única vez que Yolande Betbeze destacara por su anticonvencionalismo.
Su negativa produce la ruptura del contrato de la firma con el concurso Miss América en beneficio de sus rivales, Miss Universo y Miss Estados Unidos, abriéndose una nueva etapa en los concursos de belleza.
La esperanza de ganar una beca para estudiar canto en Nueva York la empujó a presentarse al concurso de Miss Alabama en 1950, ganando el certamen.
Hace 60, como han recordado las crónicas, su gesto dio dignidad a los concursos de belleza.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/29/actualidad/1456781546_234852.html
