El éxito electoral de Trump revela a una parte importante de la población de ese país que quiere realizar lo que el candidato vocifera.
En un proceso electoral de la envergadura del de la presidencia de Estados Unidos no hay declaraciones o posicionamientos contingentes o espontáneos.
Lo que se juega hace que equipos enormes y poderosos decidan cada cosa que se dice, el momento de las declaraciones y los gestos sugeridos.
Es la conocida figura de la víctima expiatoria.
Para intervenir con inteligencia en este fenómeno atípico debemos saber el perfil de los ciudadanos que apoyan decididamente al magnate; ya no sólo los clásicos blancos, varones, ricos y protestantes perfilados en las derechas estadunidenses, sino clases medias y trabajadoras que ven a los migrantes como culpables de algo que les ocurre.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/03/opinion/032o1est
