«Soy una apasionada de los chocolates negros intensos y los porcentajes que tienen un punto ácido al terminar de degustarlos me pierden.
Pero sólo un puntillo, lo suficiente para contrarrestar el dulzor y borrar cualquier posibilidad de empalago”, asegura nuestro líder espiritual.
“El cacao es criollo pero procedente del Congo -una rareza-, y el tostado, ligero, lo que garantiza la conservación de los aromas”.
Puedes encontrar este chocolate con barquillo y corazón de avellana en tu supermercado más cercano y en diferentes formatos.
Ay, qué sencillo era el mundo cuando la oferta de chocolate se limitaba a «con leche», «negro», «blanco» y con almendras o avellanas.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/03/04/articulo/1457090599_136786.html
