El primer principio de actuación debe ser el de salvar vidas, el máximo número posible.
Al contrario, si la Unión Europea quiere preservar Schengen y detener el auge de los populismos xenófobos, deberá volcarse en el apoyo a Grecia.
Tan alarmantes como la débil reacción inicial son las propuestas con las que los Estados pretenden ahora solucionar la crisis.
El problema de los refugiados nos obliga a extender la mirada más allá de las contiendas internas.
Otras, como la admisión y reubicación de cientos de miles de refugiados, porque no son realistas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/08/opinion/1457456685_541798.html
