A ellos, como camareros, ¿qué les molesta de los clientes?
O peor, que nos llamen dando golpes en la barra con el vaso o la botella.
Cuando estás dentro de la barra y te tocan o te agarran, del brazo o la camiseta, para que me atiendas.
Y a los clientes, ¿qué hacemos –sin querer– que provoca en el camarero ganas de mandarnos al… bar de enfrente?
Entonces la madre: “No, no, quita la de rabas y pon unas bravas, que si no el nene no come”.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/03/02/articulo/1456932566_018299.html
