Ataviado con una boina, una escopeta, una cadena de oro y un chaleco de caza, Sanz borda su interpretación de garrulo despreciable.
Después de años sin hablarse se ven obligados a reencontrarse para dar el pregón de Proverzo, su pueblo natal.
Jorge Sanz nos mira amenazante y se quita las gafas de sol.
Así describe Sanz, de 46 años, su personaje.
Los cómicos catalanes interpretan a dos losers que en los noventa triunfaron en la música electrónica pero que pronto fueron olvidados.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/03/icon/1456997556_667603.html
