Durante 30 años, Bernardo Giner de los Ríos (1888-1970) pagó religiosamente a la empresa de mudanzas para tener listo el regreso definitivo a España.
Giner de los Ríos, como tantos otros, acabó sus días en México, sin ver morir al dictador.
“El viaje a España le hizo sentirse un traidor a sí mismo, no se perdonó pisar el país con Franco aún vivo.
Más allá de estas ficciones, destinadas a mantener la moral alta cuando ya todo estaba perdido, el archivo también recoge las vicisitudes vitales y profesionales de Giner de los Ríos.
El archivo, como el arcón que nunca llegó a España, ya solo espera que alguien esté dispuesto a llevarlo a su destino.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/15/actualidad/1458082407_760970.html
