Unos 4,2 millones escoceses, el 80% de la población, han sido clasificados por un algoritmo matemático.
«No se ha producido ni un solo mal uso o pérdida de datos en nuestra base de datos internacional», asegura el científico canadiense.
Hace unos años, el Servicio Nacional de Salud británico intentó crear una enorme base de datos con los historiales clínicos de los británicos.
Joly reconoce que siempre habrá cierto riesgo dada la naturaleza única de los datos genéticos y el rápido avance de la tecnología.
Además de prevenir antes que curar, SPARRA se ha convertido en una poderosa herramienta de gestión de los recursos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/16/ciencia/1458122955_215413.html
